Pequeños tesoros escondidos

 

Soy una chica curiosa: en lo bueno y en lo malo de lo que pueda significar esta afirmación. A menudo este lado de mi carácter contrasta con la timidez que disimulo detrás de una gran sonrisa para disimular lo rojo que me pongo de vergüenza.  Muy a menudo pero la curiosidad me ha llevado a conocer cosas de las cuales no imaginaba ni siquiera la existencia, me ha abierto a nuevas visiones del mundo que me rodea, razón por la cual intento dejar libre este lado de mi carácter: adoro dejarme sorprender!

 

En una de mis excursiones en solitario por Mallorca, mi curiosidad emprendedora, me ha llevado a entrar en una casa aparentemente montada como si fuera un museo personal creado para la ocasión. No había ningún cartel de entrada libre, pero viendo que la puerta estaba abierta y alguna obra expuesta sobre una mesilla justo al entrar, me he decidido echarle un vistazo.


Tengo que admitir que no me arrepiento nunca cuando me empuja esta curiosidad que me caracteriza, y a menudo, como en este caso, me recompensa con inesperados descubrimientos. 

Ha sido de esta manera que he conocido Miquela Vidal, no solamente una artista que me ha fascinado enseguida, sino también una mujer encantadora y simpática que me ha recibido con mucho cariño y acompañado a descubrir su casa y taller. Aprovechando de la feria en el pueblo donde vive, Campos, había decidido abrirla a todos los que, como yo, tenían curiosidad de conocer mejor esta artista.

No solamente me enamorado de sus cuadros y de sus obras que tienen un estilo muy peculiar, sino sobre todo de aquella antigua casa del XVI siglo que ha sabido restaurar con tiempo y estilo, manteniendo el estilo típico de las casas mallorquinas. En todas las habitaciones hay elementos naturales como las vigas de maderas y baldosas de barro cocido que aportan una cálida sensación acogedora.

 

 

 No podían faltar como decoración mediterránea, las clásicas botellas de cristal verde que se utilizan para el transporte del vino o del aceite de oliva. Me encantan puestas simplemente sobre la mesa como en este caso o usadas como lamparas o como jarrón donde poner unas ramas. Yo también he conseguido rescatar un par de ellas  y las tengo en casa a lado de la chimenea!

 

Siempre me han fascinado las casas de los artistas no solamente por los cuadros y las obras de arte que aportan vida y color a la casa, pero también porque siempre me ha despertado curiosidad saber como es sus refugio y fuente de inspiración.

Otro elemento importante que caracteriza esta casa es la presencia de luz que filtra de las muchas ventanas y cristales que conectan visualmente una habitación con la otra, el patio con la piscina interior y la cocina…no cambiaría ni una sola pieza de esta espléndida casa!

Miquela me contaba como, a causa de la crisis, ha tenido que empezar a vender sus piezas a precios casi ridículos para poder continuar a experimentar con materiales que solos valen mucho mas de los precios que propone, y tengo que admitir que he resistido con fatiga a la tentación de comprar un cuadro suyo porque su estilo me encanta por la simplicidad y la búsqueda de nuevas texturas.

 

 

Esta experiencia confirma que Mallorca hay que descubrirla y saberla degustar lentamente, dejándose llevar por la curiosidad y el instinto porque es la única manera de descubrir los auténticos tesoros que encierra esta isla!

 

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