De paseo por la Serra de Tramuntana

Uno de los lugares más fascinante para recorrer en moto es la Serra de Tramuntana. Son pocas las islas que gozan de este privilegio, de tener un mar estupendo y la posibilidad de encontrar alivio en una zona de montagna y verde como la que cruza Mallorca de norte a sur. No es casualidad que la Serra de Tramuntana haya sido declarada Patrimonio Universal, y cuando la recorres entiendes el motivo por el cual hay que preservar un territorio tan rico. Existen rutas a pie que se llaman “ruta de pedra en sec” que recorre la isla desde Andratx al Puerto de Pollença que mencionaba ya en este post cuando hice la excursión desde el Santuario de Lluc hasta Pollença, indicando tambien que se pueden encontrar a lo largo del trayecto una serie de refugios donde quedarse a dormir.

Para quien, como yo, no tiene todavía la preparación fisica para cruzar a pie esta parte de la isla realmente espectacular, aconsejo unas excursiones en algunos de los pueblos que se encuentran en esta zona. Uno de mis favoritos, por su ubicación y por el aspecto inconsueto por ser un pueblo de Mallorca, es Banyalbufar, famosa por sus terrazas que miran hacia el mar donde se cultivan las  viñas del famoso vino malvasia que toma el nombre de este sitio.

Si se sigue por la carretera después de haber pasado por Banyalbufar, se llega a Estellencs, uno de los pueblos más difícil de llegar por su particular posición geografica. El trayecto que lleva hasta este pueblo es asombroso, por sus espectaculares paisajes mariíimos desde arriba.

Durante el recorrido para llegar a Estellencs y justo despues haber pasado Banyalbufar, se encuentra la Torre d’Es Verger o “Mirador de ses Ánimes” que dicen sea la punta más occidental de la isla y desde la cual se puede disfrutar de una vista privilegiada de toda la costa hasta la isla Dragonera. Antiguamente era una de las muchas atalayas dispersas por la isla que servían para comunicar, con fuego y humo, la llegada de invasores.

Cuando por fin se llega a Estellencs, se respira la calma y la tranquilidad de este pueblecito enclaustrado en la Serra que cuenta con solamente 248 personas. El silencio que lo envuelve inspira a muchos artistas a retratar sus rincones encantados. Después de un corto paseo por el pequeño centro, saboreando la autenticidad del sitio, la destinación final es la pequeña calita de Estellenc, un lugar peculiar y especial por sus cascadas de agua dulce directamente sobre el mar y su pequeña entrada para los barcos de pescadores desde las cuales tirarse para disfrutar de un baño refrescante.

El premio final llega con una cerveza fría que se puede disfrutar en la privilegiada terraza que se encuentra literalmente sobre el mar del chiringuito de esta calita, que ofrece además la posibilidad de comer eventualmente una paella.  Sentados mirando el mar y saboreando la cerveza fresca, se respira inevitablemente, la esencia del vivir mediterráneo, hecha por estos pequeños y sencillos placeres de la vida.

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